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30.8.11

Tu opinión: 
Estaba tan segura de mí misma que nunca pensé en la posibilidad real de que pudieras marcharte. Pensé que siempre estarías ahí, como una estatua en una plaza, como un recuerdo en mi memoria. Inmóvil y callado. Pero ahí, siempre. No conocía la sensación que se experimenta cuando uno lo pierde todo. Hasta hoy. Hasta hoy que he pasado de tenerlo todo a no tener absolutamente nada.

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