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31.10.11

Tu opinión: 

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

30.10.11

Tu opinión: 

Creo que a veces queremos tanto a algunas personas que tenemos que insensibilizarnos, porque si sintiéramos de verdad lo mucho que los queremos nos moriríamos. Eso no significa que seas una mala persona, sino que tienes el corazón demasiado grande.


21.10.11

Tu opinión: 

Es así, tenemos todo y no somos felices, siempre nos falta algo. No tenemos nada y aparentamos serlo. Creo que la felicidad se jacta de momentos, de instantes, en los que no somos concientes de que estamos siendo “felices”. Yo, por ejemplo, podría decir que nunca sería feliz si no tuviera lo que me gusta, si no lograra alcanzar la totalidad de lo que quiero, si las cosas no me salieran de la forma que necesito que me salgan, a mi forma, a mi manera.. Y sin embargo, todo esto me sucede, y sigo sonriendo, sin notar que la felicidad está presente siempre muy dentro de mí. Porque no estamos vacíos, ella nos llena. ¿Será cuestión de positividad? ¿De saber mirar el lado bueno de los momentos? ¿De saber encontrar ese lado positivo? ¿De amar todo lo que puedo tener, y lo que no, tratar de obtenerlo? ¿De pensar que aunque no te tengo, puedo luchar para alcanzarte? ¿Será cuestión de estar mejor? ¿Y si la felicidad es eso? ¿Luchar todos los días para conseguirla?

13.10.11

Tu opinión: 
-¿Qué te ocurre?
+Estar sola no es casualidad y yo lo estoy, ¿Qué puede ocurrirme? Le temo a la soledad, simplemente no quiero estar sola.
-Eres tan joven, ¡Te queda tanto por recorrer! Y que digas estas cosas a tu edad, no tiene sentido...
+En fin, no me importa mi edad. Vivo cada momento siendo lo más intensamente feliz, pero aun así creo que me falta algo. Alguien para darle todo mi amor, toda mi confianza. Alguien con quien compartir lindas tardes, momentos especiales o fuertes abrazos. Necesito compañía.
-Ya te he dicho que no esperes nada de nadie…
+Es que eso fue lo que hice. Yo no esperaba que él estuviera pendiente de mí las 24 horas, tampoco esperaba que me diera todos los gustos o cumpliera mis caprichos, que me diera regalos, o besos cuando no sintiera ganas. Ni siquiera esperaba que me hiciera feliz.
-¿Qué dices?
+Claro, yo sólo esperaba cosas de mí misma. Esperaba hacerlo feliz, aunque yo no lo fuera, aunque llegó el momento en que también lo fui y como con nadie.
-Me sorprendes.
+Para mí no es ninguna sorpresa. Esto me sucedió en una sola oportunidad y fue cuando amé verdaderamente a una persona.
-Entiendo... No quisiera ser extrovertida, pero me gustaría saber en qué momento sentiste tanto amor.
+Ahora. 


9.10.11

Tu opinión: 

No puedo negar que estando con vos no me faltaba nada, que estaba mejor, que era feliz. Tampoco puedo decir que a vos no te pasaba lo mismo, te gustaba tenerme con vos, que te acompañe, que te quisiera. Pero, como todos sabemos, no conocemos ni siquiera nuestro propio destino. Es cambiante, pero bastante preciso: cuando él dice "fin", el mismo se presenta en breves. El destino no se equivoca, sabe lo que quiere, y te desgrarra el alma con tal de cumplir con su propósito. Si lo hace para bien, nadie lo sabe. Que te abre caminos nuevos, es cierto. Pero nunca, jamás, podremos ver al destino fracasando, malguiándonos, corriendo tras una dirección errónea, que puede florecer en un futuro, y marchitar para siempre, por completo, nuestras vidas. Al destino hay que aceptarlo, a fin de cuentas, es nuestra única guía asegurada en este largo camino que no quiere más que un poco de felicidad.

7.10.11

Tu opinión: 

Como casi todos sabemos, una de las peores sensaciones cuando se está enamorado es la preocupación. Esa duda que nos entra cuando hay falta de contacto con el otro, cuando falta información del responsable de tu enamoramiento. Esas ganas de saber más, de enterarte de todo lo que te enterabas antes, cuando vivían uno pendiente del otro, son irritantes. Ahora sentís que es difícil vivir así, cuando él no hace lo mismo por vos, porque era algo equitativo entre ambos: Se preocupaban juntos y lo hacían para cuidarse, cosa que ahora sólo sigue haciendo quien está enamorado. Son esas ganas de ser mosca para seguirte a sol y a sombra, para verte en las situaciones más extrañas que vivas, para estar al tanto de lo que hacés o dejás de hacer aunque duela ver ciertas cosas que forman parte de la realidad. Desde afuera parece difícil y, en realidad, lo es. Todo se torna raro, porque no te sentís nadie importante como para enterarte la totalidad de los hechos. Todo es cuestión de acostumbrarme, lo sé. Ya pasé por esta etapa alguna vez y es por eso que dudo cada vez que me toca decidir si comenzar o no, algo nuevo con alguien. Dudo de empezar a conocerlo y me muestro desconfiada al principio, cuando no lo soy en lo más mínimo. Pero eso me pasa porque, en el fondo, sé que si me enamoro me estoy arriesgando a vivir esto otra vez.. Insisto, es cuestión de costumbre. Así sea bueno o malo, nos acostumbramos a todo.  Entonces, ¿Cómo no acostumbrarme a una de las secuelas que me dejó eso que alguna vez me hizo tan feliz?


6.10.11

Tu opinión: 
Como si nada hubiera pasado, los momentos se fueron acomodando. Solos, sin que yo moviera un dedo, sin que demostrara preocupación alguna, dejando el agua correr. Como si nada hubiera pasado, cambié llantos por sonrisas, esas que nunca hubiera borrado. Como si nada hubiera pasado, sentía que tenía al mundo a favor, que todos me ayudaban y valoraban mis sentimientos. Como si nada hubiera pasado, estabas ahí, siempre intacto. Como si nada hubiera pasado, me aseguré de que los buenos momentos nunca habían terminado, que a pesar de lo que hubiera pasado, todo seguía igual: vos, yo, y nosotros.   


5.10.11

Tu opinión: 

Tanto había sufrido que ya todo le daba igual mientras él fuera feliz, así que optó por perdonar. No se podía rendir, estaba aprendiendo cosas que, según sus cálculos, sólo iba a poder aprender en ese momento y no se las quería perder. Cuando él se desenamoró, le enseñó que detrás del amor se esconde la importancia. Cuando mintió, le enseñó que cuando se conoce al de al lado, la mentira no existe porque se sabe todo lo que está haciendo el otro. Cuando le dio amor, le enseñó que no siempre se está preparado para recibirlo. De hecho eso fue lo que le pasó a ella: había desperdiciado todo ese amor. Él le había enseñado que tenía que ser fuerte. Ella había aprendido que cuando él amaba, podía hacer feliz a cualquiera y era capaz de sanar corazones rotos. Le enseñó a pensar primero en el que está enfrente y después en ella. Le enseñó a crecer, y es por eso que no quería perder todos esos valores que sólo él podía hacer que quedaran dentro de ella.  Le enseñó que la sensibilidad es la cima del amor humano, como así también que puede haber segundas oportunidades cuando se ama de verdad. Le enseñó a confiar en sí misma, a quererse. Le enseñó cómo ser feliz. Le enseñó a empezar a ser una mujer poderosa, llena de sentimientos nobles guardados en el corazón listos para sacarlos al mundo cuando fuera necesario. Ahora ella se sentía llena de amor,  y todo gracias a él.

4.10.11

Tu opinión: 

De algo estoy segura. Ella no podrá quererlo como lo quiero yo, no podrá adorarlo de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. Cuando te miro, sé que no existe nada en tu rostro que quiera cambiar, pues para mí eres asombroso tal y cómo eres. Y cuando sonríes el mundo entero se detiene y parece que todos clavan su mirada en ti, porque sencillamente eres increíble. Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y ella menos que ninguna. Ella, es incapaz de amarlo, incapaz de verlo verdaderamente, de entenderlo, de respetarlo, de ayudarlo. Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos. 
Ella es incapaz de hacerlo sonreír así. 


1.10.11

Tu opinión: 
- ¿Qué me dices si te digo que no creo en el amor?
+ Te digo que eres tonta, porque el amor existe.
- ¿Por qué estás tan seguro? ¿Lo has visto alguna vez?
+ Claro que sí. Lo leo en tus ojos cuando lo miras a la cara, lo noto en tus brazos cuando estás cerca de él, lo veo en tu sonrisa cuando te dice que se alegra de verte, lo siento en tu forma de andar cuando caminas al verlo. Cuando él te mira, veo cómo tratas de ocultarlo para que no se de cuenta de que lo quieres, noto cómo intentas no moverte para evitar abrazarlo, leo en tu sonrisa la mentira y siento cómo aprietas los labios para que no se te escape un "te quiero". Sin embargo, te ocultas detrás del 'no creo' porque piensas que es valiente resistirte a la verdad.
Pero ¿Sabes? Eso es cobarde, es cobarde esconderse detrás de dos palabras. Lo valiente es decir "te quiero" y tener valor para escuchar un "yo no".


Tu opinión: 
Las verdades duelen, pero es así lo que te importa, lo que quieres. Duele perderlo. Pero yo pienso que es culpa de nosotros, por dejar que llegue el límite de las cosas. Por no poner un punto y final a lo que no tiene futuro. Por crearnos y dejar que nos creen ilusiones donde no las hay. Por enamorarnos fácilmente. Por no querer ver algo que realmente es imposible. Por engañarnos a nosotros mismos y decir que esa persona nos ha hecho daño por un motivo razonable, por miedo a perderla. Así una y otra vez, ¿Y cuántas veces más? ¿Cuántas? No lo sabemos. La persona que te quiere, no te hace daño. Si duda en que si te quiere o no, si te ama o no, realmente no te quiere de verdad. Duele decirlo, pero es así. No siente tanto como dice sentir, pero no puedes hacer nada. La razón nunca iguala al corazón, cuando se siente dejamos pasar muchísimas cosas, no somos nosotros. Y seguiremos mintiéndonos a nosotros mismos, porque queremos seguir a su lado o intentar estar a su lado hasta conseguirlo. Porque nunca nos rendimos. Y al final ver que has estado luchando contra nada, duele muchísimo. Te hace demasiado daño saber que tú si lo querías, que te ha marcado y que esa herida que el ahora ha creado no se irá fácilmente. Porque sabes cuánto lo amas. Pero él no se da cuenta, él no se entera de nada. Él dice que lo sabe, que sabe todo lo que sientes y que él siente muchísimo también. Pero si supiera todo estoy segura que no te estaría dejando ir. Y te estas volviendo loca, tienes un cúmulo de cosas en la cabeza. Porque no solo tu vida es él. Te estas volviendo loca de rabia, de impotencia, de orgullo… Ahora mismo no oiría de tu boca ni un “te quiero”, aunque sea lo mínimo que sientes. Pero él tiene que saber que lo haces por no llorar. Porque no sale de tu cabeza, y quieres que deje de hacerte daño ya. Porque piensas en él todos los días, pero no es nada nuevo. Porque piensas cada día porqué eres tan tonta, porqué te haces la tonta. Porqué no quieres como lo quieres, como lo amas a él a otras personas que sí se lo merecen. Pero es difícil de explicar porque solo él sabe hacer que te sientas así, sólo él. Ahora te toca ser orgullosa, pero realmente el orgullo no gana al corazón. Le estas demostrando y le desmotarás que para ti él ya no es nada, que te da igual. Aunque te mueras por hablarle, por decirle todo, por quedar con él para verse, para abrazarlo, para mirarlo, para darle un beso, para que te haga sonreír de esa manera que hace tanto que no sonríes, para que sin hacer nada haga de ese día algo más especial. Sólo porque esta él, sólo por eso.