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7.10.11

Tu opinión: 

Como casi todos sabemos, una de las peores sensaciones cuando se está enamorado es la preocupación. Esa duda que nos entra cuando hay falta de contacto con el otro, cuando falta información del responsable de tu enamoramiento. Esas ganas de saber más, de enterarte de todo lo que te enterabas antes, cuando vivían uno pendiente del otro, son irritantes. Ahora sentís que es difícil vivir así, cuando él no hace lo mismo por vos, porque era algo equitativo entre ambos: Se preocupaban juntos y lo hacían para cuidarse, cosa que ahora sólo sigue haciendo quien está enamorado. Son esas ganas de ser mosca para seguirte a sol y a sombra, para verte en las situaciones más extrañas que vivas, para estar al tanto de lo que hacés o dejás de hacer aunque duela ver ciertas cosas que forman parte de la realidad. Desde afuera parece difícil y, en realidad, lo es. Todo se torna raro, porque no te sentís nadie importante como para enterarte la totalidad de los hechos. Todo es cuestión de acostumbrarme, lo sé. Ya pasé por esta etapa alguna vez y es por eso que dudo cada vez que me toca decidir si comenzar o no, algo nuevo con alguien. Dudo de empezar a conocerlo y me muestro desconfiada al principio, cuando no lo soy en lo más mínimo. Pero eso me pasa porque, en el fondo, sé que si me enamoro me estoy arriesgando a vivir esto otra vez.. Insisto, es cuestión de costumbre. Así sea bueno o malo, nos acostumbramos a todo.  Entonces, ¿Cómo no acostumbrarme a una de las secuelas que me dejó eso que alguna vez me hizo tan feliz?


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