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5.10.11

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Tanto había sufrido que ya todo le daba igual mientras él fuera feliz, así que optó por perdonar. No se podía rendir, estaba aprendiendo cosas que, según sus cálculos, sólo iba a poder aprender en ese momento y no se las quería perder. Cuando él se desenamoró, le enseñó que detrás del amor se esconde la importancia. Cuando mintió, le enseñó que cuando se conoce al de al lado, la mentira no existe porque se sabe todo lo que está haciendo el otro. Cuando le dio amor, le enseñó que no siempre se está preparado para recibirlo. De hecho eso fue lo que le pasó a ella: había desperdiciado todo ese amor. Él le había enseñado que tenía que ser fuerte. Ella había aprendido que cuando él amaba, podía hacer feliz a cualquiera y era capaz de sanar corazones rotos. Le enseñó a pensar primero en el que está enfrente y después en ella. Le enseñó a crecer, y es por eso que no quería perder todos esos valores que sólo él podía hacer que quedaran dentro de ella.  Le enseñó que la sensibilidad es la cima del amor humano, como así también que puede haber segundas oportunidades cuando se ama de verdad. Le enseñó a confiar en sí misma, a quererse. Le enseñó cómo ser feliz. Le enseñó a empezar a ser una mujer poderosa, llena de sentimientos nobles guardados en el corazón listos para sacarlos al mundo cuando fuera necesario. Ahora ella se sentía llena de amor,  y todo gracias a él.

1 comentario:

Carolina dijo...

Me gusta mucho esta entrada po. Seguí escribiendo así siempre, es muy lindo :) Te amo