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26.12.11

Tu opinión: 
Así somos todos. Subjetivos y con memoria selectiva.
Eso explica por qué, a lo lejos, los recuerdos engañan. Todo parece mejor de lo que fue, no encontramos motivos por los cuales nos alejamos de alguien y todas sus fallas parecen mínimas o sumamente justificadas.


20.12.11

Tu opinión: 

Él no me quería, no me respetaba y aún así lo necesitaba para existir. 
La abstinencia me dejaba sin aliento. Sus palabras, sus mentiras, eran como espinas clavadas deliberadamente en mi cuerpo: las necesitaba allí, si alguien las sacaba me iba a desangrar. Necesitaba esas mentiras, necesito verlo.

15.12.11

Tu opinión: 

Hay cosas a las que no quieres enfrentarte, no es que no puedas, es que no quieres. El temor te sacude por dentro. Sientes que tienes un asunto pendiente, algo que está ahí, esperándote. Lo dejas para mañana, para el siguiente, y te vas dando excusas. Pero las excusas se acaban y lo que sientes te reclama. Te busca, te cerca, observa tus movimientos y descree tus excusas. Te espera. Hasta que en el laberinto que es a veces tu cabeza, entre los impulsos del corazón por latir, te mira a los ojos y te sienta.

13.12.11

Tu opinión: 

Hoy no voy a derramar mi llanto en ningún sitio, ni tampoco voy a tomar una larga siesta para esquivar mis pensamientos. Todo eso ya no tiene sentido, no hay razones para hacerlo. Quiero pensarte durante un día entero, quiero recordarte vital y risueño como te fuiste, quiero volver a sentir el artificio de mis recuerdos, quiero ver a mi memoria en acción. No tiene lógica evadirte, lo digo con plena seguridad porque sé que con solo un obrar transformás mi alma, me llenás de fuerza y me das energía para seguir de pie y poder saltar una vez la barrera hasta encontrarte. Cada acto que deriva de tu esencia, se vuelve para mí la más especial de las hazañas y te garantizo que por más limitado que sea el encuentro, lo disfruto como si te extinguieses luego y ya no pudieras agraciarme nuevamente. No hay placer más anhelante que el de hallarte en mi memoria. 

12.12.11

Tu opinión: 
Puedo sentirlo. Siento el amor en el aire. Si existiera un medidor que estableciera cuán enamorada estoy, aseguro que no soportaría todos los sentimientos que tengo adentro mío, aunque lamento que no sean compartidos.  Si supieras que tengo miles de sorpresas por si vuelves algún día, que no paro de sonreír porque tampoco dejo de pensar en ti. Si supieras cuánto me arrepiento de no haberte dado lo que pedías, de no amarte más. Muchos creen que dejarse abatir es sinónimo de fracaso y no estoy de acuerdo. Yo me dejé vencer, me dejé caer, por tus decisiones, por tu felicidad, y de eso sí, jamás me voy a arrepentir. Nunca podría haberme negado a darte que me pediste, no podría haberme quedado en tu vida, solo para molestar, aunque me mintieras y dijeras que no era así. Te amo y nada más me importa. 


10.12.11

Tu opinión: 

Hay una teoría según la cual no sufrimos por amor, sino por vacíos no resueltos de cuando éramos más pequeños. Es absolutamente imposible sufrir por amor, se sufre por carencias y heridas emocionales de la infancia. Piénsalo bien. Tal vez no estés sufriendo ni hayas sufrido por amor, verdaderamente. Sí por no ver tus sueños cumplidos, los que imaginaste desde hace años, por aguantar tratos que no mereces. Por querer que cierta persona te considere de una manera especial, o te elija como compañero de vida, y no lo has logrado. Enfocar lo que realmente causa un problema es muy útil para poder solucionarlo y empezar a dejar atrás el dolor que provoca. Si has estado con una pareja que te produjo insatisfacciones, recuerda que en algún momento la elegiste, por alguna razón. Conocer esta razón te permitirá sanar lo que sea necesario.

7.12.11

Tu opinión: 
No voy a parar por cualquiera que me diga si está bien o mal. 


6.12.11

Tu opinión: 

Sigues en mí, aunque no conmigo.

2.12.11

Tu opinión: 
A veces, pienso que la vida me paga con malos ratos que no merezco. Siento que a mi corta edad, no cometí daños severos hacia nadie, aunque sí errores, pero no fueron rigurosos. Por momentos, esta soledad que elegí me agrada demasiado. Me gusta, porque tengo la tranquilidad de no estar lastimando a nadie, que es lo que considero fundamental. Pero por momentos, hiere bastante. Por un lado, pienso que fue mi decisión y eso suele tranquilizarme un poco, pero por el otro, duele no tener con quién compartir mis días, mi tiempo, mi vida. ¿Cuántas veces preferimos quedarnos solos por no intentar disfrutar de un amor no-planeado? Nos negamos al principio, pero siempre terminamos esperando lo que imaginamos como la felicidad absoluta, ¿No es así? Esperamos lo planeado, lo ‘perfecto’, cuando muchas veces tenemos oportunidades y amor desparramado por doquier, pero lo rechazamos todo, como nos rechazaron a nosotros. Parece una contradicción, es que, en parte, lo es, pero también refleja una realidad. Sufrimos el reemplazo de tal manera que deseamos que nadie más lo padezca y sin embargo, el amor nos traslada siempre al mismo lugar: a negarnos a otro que no sea el que buscamos… y es allí donde me puedes encontrar.